LIBRO USADO. Desde el hombre existe, intenta percibir el misterio que le rodea. No puede acercarse al misterio, y aún menos, penetrarlo, pero sabe que es el principio de todas las cosas y el origen de su vida. Percibe el Misterio de dos maneras: como un poder que lo envuelve o como una fuente que brota de lo profundo de su ser. Pero hay una fuente más fascinante aún, la vida. Todo hombre que comienza a tomar conciencia de lo él mismo es, queda muy pronto fascinado por su propia vida. El hombre, con tal esperanza, se ha vuelto también hacia sí mismo. Ha comprendido que su vida estaba en él como un río que tenía su origen en alguna parte, y que el camino de la fuente sólo podía ser el mismo río. Se puede explorar el curso de un río y buscar su origen caminando por tierra firme, aunque también se puede permanecer en la corriente y remontarla sin salirse nunca de ella. Este es el camino seguido por muchos místicos, y es el camino particularmente seguido en la contemplación oriental.

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