LIBRO USADO. RECUERDA QUE EL 10% DE ESTA VENTA COLABORA CON FUNDACIONES QUE FOMENTAN LA LECTURA EN ZONAS VULNERABLES. Para mi sorpresa, el traumatólogo que nos atendía, un tal doctor Magurno -finalmente recordé su nombre, fue como una premonición, mi horóscopo del día hablaba de la memoria, ¡creer o reventar!-, hizo pasar a mi mamá y me pidió que esperara afuera. Me enfermé de bronca. Si la paciente era yo, ¿por qué tuvo que llamar a mi vieja primero?, ¡hablar entre ellos, sin mí! Al rato mamá salió con la cara más extraviada que antes. Los ojos parecían perdidos en una nebulosa y me daba la impresión de que hacía un esfuerzo sobrehumano para concentrarse en lo que estaba diciéndome: -Hija, el doctor quiere tomar una muestra, como un análisis digamos, de esa parte inflamada de tu pierna.

Calificación del estado de los libros:

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