TAPA BLANDA , LIBRO USADO, RECUERDA QUE EL 10% DE ESTA VENTA COLABORA CON FUNDACIONES QUE FOMENTAN LA LECTURA EN ZONAS VULNERABLES.Para que haya ola tiene que existir primero el océano. Una lectura literal del título La ola muerta, el último volumen de la Historia de una absolución familiar, puede comprender la singularidad de la controversia que Germán Marín entabla contra sus propias páginas para evitar escribir una vez más la novela que muchos leen acá en Chile desde que hablamos castellano; la novela de un lugar en cuyo discurso cotidiano un amigo entrañable es un compadre, un desconocido al que se quiere adular es un hermano, la mujer deseada con desprecio es una mamita y un insulto enfático tiene que ver justamente con los genitales de la madre. Se trata de la novela familiar que convirtió a Martín Rivas en canon, a Casa Grande en objeto de polémica, a Donoso en novelista de un solo libro, a alguien de la nueva narrativa en superventas y -por omisión- a Los detectives salvajes y 2666 en presas fáciles de los estudios culturales. Admirador y a la vez corrector de Manuel Rojas, Lihn y Wacquez -tres que escribían conscientemente a contrapelo de las fronteras nacionales- Marín plantea su novela como una ondulación más de la corriente que traspasa la narrativa de por acá: esa desesperación por asir de alguna manera -aunque sea en una cinta de audio, como soñaran criollistas y realistas sociales- aquel murmullo ubicuo, ominoso, correctivo y discreto que resuena en las exquisitas tiendas de Santiago, en la vegetación de los parques australes, en las vacías caletas de pescadores, en los pasillos de las casas pareadas o en los secos carnavales altiplánicos. Por supuesto, el murmullo también emerge jocoso cuando se reúne el familión, como una manera de disminuir la importancia de velatorios, bautizos, matrimonios, premiaciones, cambios de mando presidenciales, finales de fútbol, programas de televisión.

Calificación del estado de los libros:

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