Excusas para no leer y soluciones para integrar el hábito

Excusas para no leer y soluciones para integrar el hábito

Recordando lo que fueron los últimos dos años, mi máxima actividad durante los meses de cuarentena en esta pandemia fue leer.

En el primer mes de encierro, a principios de 2020, leí un libro policial muy entretenido, que en otra oportunidad les podré comentar (“El visitante” de Stephen King. Sí, ¡un clásico!). 

Dentro de los tres meses que siguieron, había leído seis libros de distinta extensión (210 pág. el más largo) y de distintos temas, aunque debo reconocer que las novelas eróticas encabezaron el ranking.

En fin, seis libros es harto en tres meses y lo curioso es que no fueron dos libros por mes: a medida que aumentaba la angustia, incertidumbre y el aislamiento, más rápido me devoraba una página tras otra, terminando de leer apenas y comenzando de inmediato el que seguía; en una oportunidad incluso comencé a leer un libro antes de terminar el anterior.

Sé que hay gente que por trabajo o estudio lee muy seguido y seguramente más que yo, que trabajo escribiendo y para eso hay que leer mucho. No soy una mujer con tiempo libre precisamente: tengo 2 hijos pequeños y un marido 120% ocupado en su trabajo, pero ¿saben qué? la lectura fue un refugio, un salvavidas.

El comienzo de las clases online de los niños, me conectó nuevamente “con la realidad” (esa realidad mamá 24/7 full ocupada, en casa y teletrabajo) y volvieron a abundar las excusas para no tomar un libro en todo el día y muchas veces tampoco en las noches, por culpa del cansancio.

 

Excusas para no leer

Nunca juzgo a nadie por leer poco o nada, ya que ¡todas las excusas para no leer son verdaderas! pero también lo son los beneficios de la lectura.  

Cuando me dicen “no me sobra tiempo” o “me toma mucho esfuerzo”, “el cansancio me la gana” o también “es que los libros en Chile son muy caros”, bueno esto en particular es lamentablemente muy cierto, pero te contaré un poco que siempre hay opciones:

Si te identificas con alguna (o más de una) alternativa de las que mencionaré a continuación, entonces pon atención a estas ideas, que te podrían servir:

 

1.- “No me sobra tiempo”: A nadie le sobra tiempo. Al contrario a todos nos falta!

Escoge un libro no muy largo, que sea de interés, no esperes tener largos espacios de tiempo para la lectura: saca tu libro en cada momento que sea posible, mientras haces otra cosa; por ejemplo:

 

  • - en cada fila que te toque hacer,
  • - en la locomoción colectiva o taxi,
  • - en el baño! Por qué no mientras cocinas algo que no requiere tanta atención,
  • - mientras tomas el desayuno,
  • - mientras esperas a alguien.

 

No sólo incrementarás poco a poco tus tiempos de lectura, también disminuirás los minutos frente al celular, te lo apuesto. O sea, ¡un doble beneficio!

 

- “Me cansa mucho”, o peor: “me duermo cuando leo”.

Si no tienes problemas a la vista ni alguna patología del sueño, sugiero descartar con un especialista la necesidad de usar lentes para la lectura.

Por mientras, te cuento que nuestro cerebro pasa por momentos de sueño y vigilia en cada ciclo de 24 horas. Sin entrar en detalles neuroespecíficos, te cuento que en la etapa de pre-sueño, baja tu actividad, disminuye la alerta y capacidad de atención, tus ojos resisten menos la luz.

Claramente no es buena idea leer en esos momentos. En la etapa de vigilia estamos despiertos, por lo tanto te sientes vivaz y alerta, posee mejor retención tu memoria operativa, resistes mejor las actividades fisiológicas del cuerpo. Sugiero entonces:

 

  • - Acostumbrar la lectura a las primeras horas de la mañana (mientras tomas desayuno o, al menos, dentro de la primera parte de la jornada).
  • - Aprovecha esos momentos de lectura matutina para tomar un poco de sol, la vitamina D te hará sentir de mejor ánimo y con energía, entre otros muchos beneficios.
  • - Si normalmente duermes a la misma hora cada día, calcula 2 a 3 horas antes de acostarte y aprovecha para leer un rato (evita hacerlo a la hora de acostarte).
  • - Usa un asiento cómodo y derecho, o por último lee de pie apoyado en algo, pero no te acuestes para no predisponer al cuerpo al descanso y automáticamente al sueño.

 

Y por último, lo más difícil pero efectivo para combatir el sueño al leer: Intenta dormir siempre la cantidad de horas que te corresponde. Suena obvio, pero es una buena forma de evitar dormirse al hacer una actividad de baja movilidad, como es leer.

 

3.- Los libros en Chile son muy caros.

Lo siento pero es un hecho que tienen un impuesto específico ¡Ojalá no por mucho tiempo más, señores constituyentes!).

En nuestro país, el impuesto al libro es el mismo que para cualquier producto en el comercio, 19%. En España, no hay impuesto específico al libro mayor al 4% y en Argentina no hay impuesto específico al libro, dado que su constitución protege el libre acceso a la cultura. 

Lamentablemente, una de las consecuencias de esto, es que la lectura recreacional se convierte en un lujo, al que pocos pueden acceder.

Jamás apoyaré la piratería, por respeto a la propiedad intelectual, al derecho de autor y además porque un libro que no está en óptimas condiciones de impresión, es un desastre horrible, a mi parecer.

Por eso, les dejo un dato imperdible: hay lugares donde puedes conseguir libros de segunda mano en excelente estado. Es una maravilla: obtienes lo que quieres, previamente revisado y reparado en caso de ser necesario, a un precio mucho más accesible, fomentando la reutilización y la reducción de basura, lo cual aporta al cuidado del medio ambiente.

En Green Libros nos dedicamos a esto con mucha convicción, ofreciéndote vivir en conciencia social y conciencia ambiental, a un excelente precio, ¿qué mejor?

Revisa el catálogo de green libros y encuentra el ejemplar que buscas o, mejor aún, algo que no buscabas te podría sorprender!

Investigando un poco en sitios especializados, me encontré con la grata noticia de que el 2020 aumentó la venta de libros online (en librerías de todo el país) y también la descarga de libros digitales, con respecto al año anterior. 

Para ejemplificar, en mayo del 2020 pasado, se solicitaron 61.824 libros digitales en la Biblioteca Pública Digital (BPDigital) y eso equivale a un 106% más que en el mismo mes de 2019, cuando se totalizaron 29.975.

Probablemente la situación sanitaria actual ha motivado a muchas personas a descubrir o incrementar el gusto por la lectura. Esa es mi conclusión ¡y mi esperanza!. Y sería maravilloso que muchos pudieran mantener esta actividad una vez  que retomen sus actividades de rutina normal, ya que los beneficios son innumerables, como bien te conté en el artículo anterior, “Beneficios de la lectura”.

 

FUENTES 

 

Marcela Andrews Latorre

Pedagoga PUC, Maestría en Neurociencias con investigación en curso. Promotora de la lectura como elemento vital.

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